{"id":15282,"date":"2026-05-01T13:46:09","date_gmt":"2026-05-01T19:46:09","guid":{"rendered":"https:\/\/www.stjohncathedral.org\/?p=15282"},"modified":"2026-05-01T15:36:35","modified_gmt":"2026-05-01T21:36:35","slug":"novena-for-the-priestly-ordination-es","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.stjohncathedral.org\/index.php\/2026\/05\/01\/novena-for-the-priestly-ordination-es\/","title":{"rendered":"Novena por la Ordenaci\u00f3n Sacerdotal"},"content":{"rendered":"\n<figure class=\"wp-block-image size-large is-resized\"><img decoding=\"async\" loading=\"lazy\" src=\"https:\/\/www.stjohncathedral.org\/wp-content\/uploads\/Novena-Ordained-Priests-2026-Website-Banner-1024x379.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-15278\" width=\"841\" height=\"310\" srcset=\"https:\/\/www.stjohncathedral.org\/wp-content\/uploads\/Novena-Ordained-Priests-2026-Website-Banner-1024x379.png 1024w, https:\/\/www.stjohncathedral.org\/wp-content\/uploads\/Novena-Ordained-Priests-2026-Website-Banner-300x111.png 300w, https:\/\/www.stjohncathedral.org\/wp-content\/uploads\/Novena-Ordained-Priests-2026-Website-Banner-150x56.png 150w, https:\/\/www.stjohncathedral.org\/wp-content\/uploads\/Novena-Ordained-Priests-2026-Website-Banner-768x284.png 768w, https:\/\/www.stjohncathedral.org\/wp-content\/uploads\/Novena-Ordained-Priests-2026-Website-Banner-1536x568.png 1536w, https:\/\/www.stjohncathedral.org\/wp-content\/uploads\/Novena-Ordained-Priests-2026-Website-Banner-2048x758.png 2048w, https:\/\/www.stjohncathedral.org\/wp-content\/uploads\/Novena-Ordained-Priests-2026-Website-Banner-280x104.png 280w, https:\/\/www.stjohncathedral.org\/wp-content\/uploads\/Novena-Ordained-Priests-2026-Website-Banner-1170x433.png 1170w\" sizes=\"(max-width: 841px) 100vw, 841px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Novena por la Ordenaci\u00f3n Sacerdotal de los di\u00e1conos Alexander Daniel Becker, Peter Dominic Danner, Joel Gregory Kolb, Andrew Philip Swietlik, Redmond O\u2019hanlon Tuttle y Nicholas Andrew Waddell<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Rezo Diario de la Novena&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Oraci\u00f3n Inicial<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dios, Padre nuestro, t\u00fa constituiste a Jesucristo Sumo Sacerdote de la nueva y eterna Alianza. Por tu gracia, permites a los hombres participar de este sacerdocio y de su obra salvadora. Te pedimos que derrames tu Esp\u00edritu Santo sobre nuestros hermanos, a quienes has elegido para el sacerdocio. Que todos ellos prediquen el Evangelio digna y sabiamente, celebren los sacramentos con fidelidad y reverencia, y oren sin cesar. Que se unan cada d\u00eda m\u00e1s estrechamente a Cristo, el Sumo Sacerdote, quien se ofreci\u00f3 a s\u00ed mismo al Padre por nosotros como sacrificio puro. Bendice, santifica y consagra a los hombres que has elegido y llamado al sagrado orden del Sacerdocio. Por el Esp\u00edritu Santo, haz que sus vidas sean dignas de los misterios que celebran. Te lo pedimos por Jesucristo, nuestro Sacerdote y Se\u00f1or. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Lea y reflexione sobre la intenci\u00f3n diaria<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Rece el Rosario, reflexionando sobre la intenci\u00f3n diaria y por un aumento de las vocaciones al sacerdocio.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>D\u00cdA 1: En gratitud por su generosa respuesta al llamado de Dios<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Les dijo: \u201cLa cosecha es abundante, pero los obreros son pocos; rogad, pues, al due\u00f1o de la cosecha que env\u00ede obreros a su cosecha.\u201d \u2014Lucas 10:2<\/p>\n\n\n\n<p>Oh Se\u00f1or, nos has hecho para Ti, y nuestros corazones est\u00e1n inquietos hasta que descansen en Ti. Derrama tu Esp\u00edritu sobre estos di\u00e1conos que se preparan para ser ordenados, quienes, a lo largo de muchos a\u00f1os, han discernido su llamado al sacerdocio. A medida que se acercan a su ordenaci\u00f3n, l\u00edbralos de las tentaciones, para que sus mentes y corazones permanezcan fijos en Aquel que los llam\u00f3.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>D\u00cdA 2: La necesidad del sacerdocio<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>\u201cEl sacerdocio es el amor del coraz\u00f3n de Jes\u00fas. cuando veas al sacerdote, piensa en nuestro se\u00f1or Jesucristo.\u201d \u2014San Juan Vianney&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1or, que el Misterio Pascual de Cristo est\u00e9 siempre en el centro de las mentes, los corazones y las almas de estos di\u00e1conos, inspirando cada aspecto de su ministerio. Infunde en ellos un coraz\u00f3n agradecido por el gran don al que han sido llamados. Ay\u00fadalos a reflexionar siempre sobre la perla de gran precio que es el sacerdocio, la cual es m\u00e1s valiosa que cualquier tentaci\u00f3n mundana. Mantenlos fieles a las promesas que han hecho, y conc\u00e9deles la gracia de crecer en el amor y la comprensi\u00f3n de dichas promesas. A lo largo de sus vidas, ayudar\u00e1n a Tu pueblo a encontrarte a trav\u00e9s de los sacramentos. Que se consideren siempre un puente entre Dios y el hombre, un signo del amor incondicional del Padre que sale en busca de la oveja perdida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>D\u00cdA 3: El sacramento de la reconciliaci\u00f3n, un encuentro con el coraz\u00f3n misericordioso de Cristo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Solo aquellos que han conocido el tierno abrazo del Padre \u2014tal como lo describe el Evangelio en la par\u00e1bola del hijo pr\u00f3digo: \u201clo abraz\u00f3 y lo bes\u00f3\u201d (Lucas 15, 20)\u2014, solo ellos pueden transmitir a los dem\u00e1s esa misma calidez, cuando, tras haber recibido ellos mismos el perd\u00f3n, lo administran a otros. \u2014Juan Pablo II<\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1or, has llamado a estos di\u00e1conos a ser tus ministros de misericordia a trav\u00e9s del Sacramento de la Reconciliaci\u00f3n. Que ellos mismos descubran constantemente tu perd\u00f3n mediante su propia confesi\u00f3n, y se dispongan a compartir ese perd\u00f3n con toda persona que encuentren dentro de este Sacramento. Que se vean siempre a s\u00ed mismos como un puente entre Dios y el hombre, como una puerta abierta para todo aquel que busque la reconciliaci\u00f3n contigo. Conc\u00e9deles el don del consejo y del discernimiento, para hallar las palabras justas de consuelo y gu\u00eda para todos los que buscan luz en el confesionario. Que reflejen tu misericordia y ayuden a traer muchas almas de regreso a ti, que vives y reinas por los siglos de los siglos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>D\u00cdA 4: La eucarist\u00eda, fuente y cumbre de la vida del sacerdote<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>En verdad, en verdad os digo: si no com\u00e9is la carne del hijo del hombre y beb\u00e9is su sangre, no ten\u00e9is vida en vosotros; el que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitar\u00e9 en el \u00faltimo d\u00eda. Porque mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida. el que come mi carne y bebe mi sangre permanece en m\u00ed, y yo en \u00e9l. \u2014Juan 6:52-56&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Conc\u00e9denos, te rogamos, a cada uno de los di\u00e1conos, un amor acrecentado por la Santa Eucarist\u00eda, fuente y cumbre de la alianza de amor de Dios. Que este gran milagro, hecho presente por las manos de tus santos sacerdotes sobre el altar, llene sus corazones con el deseo incesante de seguir entregando sus propias vidas al servicio de tu Santa Iglesia. Aumenta su fe, Se\u00f1or. Derrama sobre ellos tu gracia infinita, para que, desde la consagraci\u00f3n hasta la adoraci\u00f3n, nunca se cansen de servirte. Que permanezcan siempre arraigados en un amor inquebrantable e indispensable por la Eucarist\u00eda; un amor que los impulse a llevar este Sacramento a todo el pueblo de Dios, para que todos puedan experimentar a Cristo Resucitado y conocer su amor y misericordia infinitos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>D\u00cdA 5: Por un coraz\u00f3n misionero celoso<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>D\u00eda tras d\u00eda, es necesario aprender que no poseo mi vida para m\u00ed mismo. D\u00eda a d\u00eda, debo aprender a abandonarme; a mantenerme disponible para aquello que \u00c9l, el Se\u00f1or, necesite de m\u00ed en un momento dado, incluso si otras cosas me parecen m\u00e1s atractivas y m\u00e1s importantes: esto significa dar la vida, no tomarla. \u2014Papa Benedicto XVI<\/p>\n\n\n\n<p>Esp\u00edritu Santo, llena el coraz\u00f3n de estos di\u00e1conos de un amor por Cristo que los impulse a proclamar el mensaje de salvaci\u00f3n en todo cuanto hacen. Que su ministerio revele tu presencia en el mundo. Pon tu palabra en sus labios y tu amor en sus corazones, para llevar la buena nueva a los pobres y sanaci\u00f3n a los corazones afligidos. Cuando prediquen, conc\u00e9deles el valor para proclamar la verdad del Evangelio, aun si esta resulta exigente. Mant\u00e9n firme en ellos el deseo de ser pastores con \u00abolor a oveja\u00bb, pastores que habitan en medio de su reba\u00f1o, que se hacen siervos para lavar los pies de sus amados amigos, dispuestos a entregar su propia vida por ellos. As\u00ed como los ap\u00f3stoles fueron hasta los confines de la tierra para proclamar el mensaje de salvaci\u00f3n, concede a estos di\u00e1conos ese mismo celo ardiente, para &nbsp;que todos lleguen a conocerte.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>D\u00cdA 6: El sacerdote, un hijo de Mar\u00eda<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La Sant\u00edsima Virgen es, para cada sacerdote, la madre que lo conduce a Cristo. Al igual que el mismo Se\u00f1or, el sacerdote ha de entrar en la escuela de Mar\u00eda. como ella, que \u201cguardaba todas estas cosas en su coraz\u00f3n\u201d (Lucas 5, 19), aprende de ella a meditar cada vez con mayor profundidad, en lo hondo de su coraz\u00f3n, el misterio de Cristo: el misterio en el cual \u2014mediante su ordenaci\u00f3n sacerdotal\u2014 ha sido incorporado.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Mar\u00eda, te encomendamos de manera especial a estos di\u00e1conos, ahora que se acercan a su ordenaci\u00f3n sacerdotal, en la cual se har\u00e1n uno con Cristo, tu Hijo. Ac\u00f3gelos bajo tu manto; ad\u00f3ptalos como hijos tuyos, tal como hiciste con San Juan al pie de la Cruz. Gu\u00edalos y an\u00edmalos en su ministerio sacerdotal; ll\u00e9nalos de confianza en Dios; ens\u00e9\u00f1ales a amar a Jes\u00fas como t\u00fa lo amas. S\u00e9 para ellos modelo de entrega, confianza y amor. T\u00fa dijiste \u00abs\u00ed\u00bb a la voluntad de Dios, abrazando su plan sin saber ad\u00f3nde te conducir\u00eda. Fue un \u00abs\u00ed\u00bb que renovaste cada d\u00eda, en cada prueba, alegr\u00eda y dolor. Que estos di\u00e1conos aprendan a buscar tu compa\u00f1\u00eda y a confiarte sus esperanzas y preocupaciones. T\u00fa, que fuiste la primera disc\u00edpula de Cristo, ay\u00fadalos a proclamar, dar testimonio y entregar a Cristo al mundo.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>D\u00cdA 7: El sacerdote como padre espiritual<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando cada uno de ustedes fue llamado al sacerdocio, Dios los rehizo *in persona Christi*. Cuanto m\u00e1s plenamente vivan esa verdad, cuanto m\u00e1s aut\u00e9nticamente la irradien a las personas que encuentran y que buscan a Dios, m\u00e1s profundamente atraer\u00e1n a otros a compartir esa misma alegr\u00eda. As\u00ed es como pueden comenzar la renovaci\u00f3n de la Iglesia y la transformaci\u00f3n del mundo. \u2014Cardenal Raymond Burke<\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1or, al llamar a estos di\u00e1conos al sacerdocio, les has concedido el don de ser padres espirituales para las muchas personas que encontrar\u00e1n a lo largo de sus vidas. Ay\u00fadalos a vivir esta vocaci\u00f3n con amor y generosidad: dando ejemplo de una vida virtuosa, guiando y corrigiendo a sus hijos e hijas espirituales de manera firme pero amable, y proveyendo a sus necesidades espirituales con incansable generosidad. Te damos gracias por elegirlos de entre nosotros, para que puedan comprendernos tal como nosotros los comprendemos a ellos; para que sufran con nosotros y se alegren con nosotros; para que se inquieten con nosotros y conf\u00eden con nosotros, acompa\u00f1\u00e1ndonos en las alegr\u00edas y las penas de esta vida. Permite que tanto ellos como las personas a quienes sirven se beneficien mutuamente de esta relaci\u00f3n \u00fanica y crezcan cada vez m\u00e1s cerca del Sacrat\u00edsimo Coraz\u00f3n de Jes\u00fas. Ay\u00fadalos a sanar a los corazones afligidos con amor paternal y tierna compasi\u00f3n. Que sus vidas sean un recordatorio constante de que hemos sido creados para descansar contigo por toda la eternidad en nuestra patria celestial.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>D\u00cdA 8: Para tener fortaleza en las luchas que afrontar\u00e1n<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Santifica a tu sacerdote, te lo pedimos, Buen Pastor. Enr\u00e1izalos en la Eucarist\u00eda, profundiza su vida de oraci\u00f3n, disipa su des\u00e1nimo, sana sus heridas, aparta sus obst\u00e1culos, ilumina su identidad sacerdotal, haz fecundo su celibato, fortalece su paternidad espiritual, rod\u00e9alo de amistades vivificantes, da poder a su predicaci\u00f3n, ll\u00e9nalo de valent\u00eda, enci\u00e9ndelo en la caridad, \u00fanelo al Coraz\u00f3n de Mar\u00eda Inmaculada, afi\u00e1nzalo en tu amor, \u00fanelo a Ti mismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1or, te encomendamos a estos di\u00e1conos mientras se preparan para comprometerse a seguirte de cerca durante el resto de sus vidas. T\u00fa los has elegido \u2014hombres fr\u00e1giles y pecadores\u2014 para ser tus sacerdotes. Ay\u00fadalos a recordar que, sin ti, nada pueden hacer. Que te encuentren cada d\u00eda en la oraci\u00f3n, buscando tu gracia y tu fortaleza al afrontar los desaf\u00edos de la vida cotidiana. En su soledad, consu\u00e9lalos; en sus frustraciones, ay\u00fadalos a purificar su amor por ti. Mu\u00e9strales que son necesarios para la Iglesia y para las almas en la obra de la redenci\u00f3n. Que encuentren en nuestras comunidades aliento y apoyo. Te pedimos que bendigas a todos los sacerdotes, especialmente a aquellos que sufren o atraviesan dificultades. Que su sufrimiento sea un camino hacia una relaci\u00f3n m\u00e1s profunda con Cristo. Que estos di\u00e1conos aprendan a poner sus luchas ante ti, confiando en la poderosa intercesi\u00f3n de la Sant\u00edsima Virgen Mar\u00eda y de todos los \u00e1ngeles y santos.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>D\u00cdA 9: Por las almas a las que servir\u00e1n a trav\u00e9s de los sacramentos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Unimos nuestra oraci\u00f3n de acci\u00f3n de gracias a la de los nuevos sacerdotes y sus familias, por el maravilloso don de sus vocaciones sacerdotales. Que permanezcan siempre fieles a Cristo, a la Iglesia y a la salvaci\u00f3n de las almas. Hoy, en el d\u00eda de su ordenaci\u00f3n, elevamos en oraci\u00f3n a los di\u00e1conos Alexander Daniel Becker, Peter Dominic Danner, Joel Gregory Kolb, Andrew Philip Swietlik, Redmond O\u2019Hanlon Tuttle y Nicholas Andrew Waddell.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Se\u00f1or, has llamado a estos di\u00e1conos a convertirse en un canal de gracia y en un instrumento de tu amor. Nosotros, tu pueblo fiel, te damos gracias por el don de estos hombres, especialmente por los Sacramentos que pronto celebrar\u00e1n. Que bauticen a muchas personas, introduci\u00e9ndolas en la vida de la Trinidad. En el confesionario, que miren al pecador arrepentido con los ojos compasivos y misericordiosos de un padre amoroso. En las Misas que celebren, ocupar\u00e1n el lugar de Cristo y proveer\u00e1n alimento y sustento espiritual a los asistentes. Al ser testigos del amor naciente de una pareja que se une en el Santo Matrimonio, que su propio testimonio de amor por tu Esposa, la Iglesia, ofrezca un ejemplo perdurable de relaci\u00f3n de alianza. Cuando unjan a los enfermos y asistan a los moribundos, que los fortalezcan en su debilidad y los preparen para el viaje que les aguarda. Al acompa\u00f1ar a las almas en su caminar contigo, que descubran cada vez m\u00e1s el inmenso amor que les tienes.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><strong>Oraci\u00f3n por el aumento de las vocaciones<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Dios, Padre nuestro, desde la eternidad designaste a tu Hijo Unig\u00e9nito para ser el Sumo Sacerdote del g\u00e9nero humano. Derrama, te suplicamos, tu Esp\u00edritu Santo sobre nuestras familias y comunidades, para que se multipliquen las vocaciones al sacerdocio. Conc\u00e9denos sacerdotes santos, Se\u00f1or: para ofrecer el sacrificio de la Misa; para conducir a los peque\u00f1os hacia Ti; para fortalecer la fe de los creyentes, para predicar el Evangelio a todos los pueblos, para llevar el perd\u00f3n a los pecadores, para alimentar las almas con el Pan de Vida, para consolar a los que sufren y a los moribundos, y para extender tu Reino en medio de nosotros. Mar\u00eda, Madre de Nuestro Sumo Sacerdote, ruega por nosotros y alc\u00e1nzanos un aumento de sacerdotes santos. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Oraci\u00f3n final<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Esc\u00fachanos, te suplicamos, Se\u00f1or, Dios nuestro, y derrama sobre estos siervos tuyos la bendici\u00f3n del Esp\u00edritu Santo, para que estos hombres, que van a ser consagrados a tu servicio, sean rodeados por tu gracia rica e inagotable. Por Cristo, Se\u00f1or nuestro. Am\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<p>En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo. Am\u00e9n.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Novena por la Ordenaci\u00f3n Sacerdotal de los di\u00e1conos Alexander Daniel Becker, Peter Dominic Danner, Joel Gregory Kolb, Andrew Philip Swietlik, Redmond O\u2019hanlon Tuttle y Nicholas Andrew Waddell Rezo Diario de la Novena&nbsp; En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Esp\u00edritu Santo. Am\u00e9n. 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